Las formas inductoras son la base de los modelos inductores y consisten en formas simples geométricas que originan la creación de formas más complicadas, basadas en las primeras.
Partiendo de una curva y un rectángulo podemos producir formas más complejas que tengan significado figurativo y no abstracto.
Las formas inductoras desarrollan la creatividad, ya que nos hacen pensar más allá de lo establecido, intentamos mejorar la forma dada. Nos ayudan a evaluar la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y la coherencia de los dibujos.
Los modelos inductores se utilizan cuando queremos mejorar e innovar un objeto, sirviéndonos de las formas y el funcionamiento de otro.
Los modelos inductores son complementarios, partiendo de ellos es posible hacer mejoras, combinando dos objetos, de modo que nos servimos del funcionamiento y la utilidad de las características ya existentes de un objeto, para aplicarlos a otros y mejorarlo. A la hora de innovar, deberíamos preguntarnos qué es lo que le falta al objeto. Cuando definimos el problema buscamos la solución en los objetos inductores, definiendo los principios en los que se basa el funcionamiento de éstos objetos. Luego investigamos las posibilidades que nos ofrecen para modificar el objeto principal. Una vez establecidas estas modificaciones o elementos nuevos, buscamos la mejor forma de aplicarlos, reorganizando al objeto principal.
A partir de las formas inductivas podemos encontrar solucciones útiles y fáciles de realizar que aporten mucho a un determinado objeto o idea.
Representación y reconocimiento del mundo
El mundo es nuestro entorno vital y creativo, en el que encontramos las necesidades, los inventos, las ideas descubiertas y las que quedan por descubrir. El mundo representa un enorme espacio creativo, lleno de posibilidades, a los que deberíamos reconocer para ser capaces de crear. El espacio y los objetos en el mundo están representados a través de formas, sonidos, colores, olores, etc. El reconocimiento de estos objetos evoca en nuestra mente asociaciones que gracias a la imaginación y el pensamiento cognoscitivo, se transforman en inventos que completan el mundo.
El mundo de las ideas es un mundo abstracto, diferente del mundo real, ya que allí todo es posible. Sin embargo las ideas tienen un valor verdadero solo si es posible materializarlas en el mundo real. La fantasía, la imaginación y el pensamiento creativo son herramientas muy útiles a la hora de buscar innovaciones e inventos. Si somos capaces de observar con cuidado nuestro entorno, sacaremos ideas que nos ayudarán a materializar nuestros pensamientos a través de recuerdos o visiones.
Las imágenes internas, las ideas visualizadas que adoptan la forma de un objeto futuro, deberán proyectarse en el mundo real a través de las soluciones representadas en otros objetos ya existentes.

A propósito de la simplicidad y la excelencia
A veces nuestras mejores ideas y lo que imaginamos que es más creativo que nada, resulta ser lo más sencillo y simple que encontramos. Muchas veces lo más insignificante para nosotros es la mejor idea para representar lo que queremos expresar, porque no lo más recargado es lomás creativo.
¿Qué hay más simple que una camiseta?

Pero que importante es para nosotros esa camiseta ¿no?. Con ella nos vestimos, nos recubrimos del frío, nos cubre nuestro cuerpo... ¿Quién no utiliza todos los días una camiseta? Una simple prenda de vestir, lo útil que puede llegar a ser en nuestra vida.
Pero no sólo podemos referirnos a cosas que nos sirvan a nosotros en nuestra vida y que son sencillas, sino que en el mundo encontramos algo tan sencillo como una hoja que nos encontramos en el suelo, una flor...

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