Para hablar de los ejercicios de estilo, no podemos pasar por alto a dos autores:
- Raymond Queneau: en su libro sobre ejercicios de estilo nos cuenta una historia muy sencilla de formas distintas, utilizando varios recursos literarios y variaciones diferentes. La historia es:
Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre.
Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente.
A partir de este relato el autor emplea variaciones para contar estas misma historia. por ejemplo:
Por la mañana (y no por Ana la maña) viajaba en la plataforma (pero no formaba en la vieja plata) del autobús (no confundir con el alto obús), y como estaba llena (no me como esta ballena) la masa chocaba (y no la más achochada). Entonces un jovencito (y no cito un joven) extravagante (no vago estragante) se dirigió (aunque no digirió) a un sujeto (pero no atado) pacífico (no Atlántico) enojándose (no desojándose) porque éste (no Oeste) le pisaba el pie (no le pispaba el bies).
Al cabo del rato (y no al rabo del gato) yo vi al tonto (no llovía a lo tonto) en San Lázaro (no el de Tormes) conversando con un amigo (no amigando con un converso) más meticuloso (mas no supositorio) en temas de indumento (y no mento más té hindú).
Además hay que hablar de Matt Madden, que inspirado en Queneau, escribe su libro 99 ejercicios de estilo, en el que también cuenta una historia bastante sencilla pero empleando 99 formas distintas:
Matt Madden trabaja con su ordenador en una habitación, se levanta mientras cierra su ordenador portátil y se dirige a la nevera, mientras su esposa Jessica Abel desde el piso de arriba le pregunta qué hora es. Matt contesta que es la una y cuarto. Su mujer le da las gracias mientras Matt abre la nevera y permanece un rato mirando su interior intentando recordar qué infiernos iba a buscar allí.
El autor emplea viñetas de cómics para contar esta historia, pero emplea diversos puntos de vista, géneros, juegos formales, estilos, homenajes a otros autores e historietas, fotonovela, gráficos, mapas, anuncios, caligramas e incluso viñetas de otros cómics dibujadas por otros autores.
Tendremos que hacer algo parecido ¿no? a aver que podemos crear...
!Imaginación!